domingo, 9 de mayo de 2010

¿Cómo percibo mi docencia?



Desde niña mi relación con la educación fue mas que estrecha o más que la necesaria: ir a la escuela, hacer la tarea, jugar y al día siguiente, lo mismo. Mi mamá era maestra, así que yo siempre estuve dentro de un salón de clases, del lado del escritorio cuando a la salida, los días de fiesta o cuando yo no tenía clases, estaba con mi mamá en su trabajo. Sin querer observaba cómo los niños tenían distintas conductas. Había quienes leían muy bien y quienes no querían saber de letras. Mientras mi mamá corregía las tareas de sus alumnos yo me metía dentro de su librero color verde mal pintado ya por los años y leía y olía todos sus libros. Al menos leía lo que me llamaba la atención o veía las ilustraciones, algunas muy bien hechas, otras aburridas. Pero lo que más veía era a mi mamá. Con toda la paciencia del mundo atendía a cada uno de todos esos niños. Les tomaba la mano para guiarlos por el cuadrito. Les cantaba, les leía historias preciosas. De muchas todavía me acuerdo. Muchas veces me puso a tomarles el tiempo de lectura o a revisarles la tarea o a cuidarlos mientras ella iba a la dirección. En fin, así me inmiscuí en la labor que menos deseaba: la docencia. Tengo que decir aquí, que yo quería estudiar medicina o química. Siempre lo quise así. Pero el destino, la vida o como quieran llamarle, me trajeron hasta aquí y no me arrepiento.
Cuando llegó la nueva reforma educativa yo empecé a fijarme más en lo que hacía diariamente porque ahora nos piden escribir lo que hacemos. Luego nos piden hacer lo que escribimos (eso se llama calidad). Antes aunque planeaba cada clase, no tenía conciencia sobre mi trabajo y desempeño. Por ello empezaré por definir la palabra
percibir v. tr.
1 Tener conocimiento del mundo exterior por medio de las impresiones que comunican los sentidos.
La percepción es el primer proceso cognoscitivo, a través del cual los sujetos captan información del entorno, la razón de ésta información es que usa la que está implícita en las energías que llegan a los sistemas sensoriales y que permiten al individuo animal (incluyendo al hombre) formar una representación de la realidad de su entorno. La luz, por ejemplo codifica la información sobre la distribución de la materia-energía en el espacio-tiempo, permitiendo una representación de los objetos en el espacio, su movimiento y la emisión de energía luminosa.
Este es un modelo virtual de la realidad que utiliza la información almacenada en las energías, procedimientos internos para decodificarlas e información procedente de la memoria que ayuda a terminar y completar la decodificación e interpreta el significado de lo recuperado, dandole significado, sentido y valor.
Diariamente trato lo más posible de llevar lo que he planeado en mi secuencia didáctica al pie de la letra aunque se que no siempre es posible.
Como maestros solemos quejarnos que los alumnos de bachillerato vienen mal de la secundaria pero tenemos que darnos cuenta que ya están aquí, que ya son nuestra responsabilidad para que sigan “funcionando”. Que día a día hay que poner todo el esfuerzo, que tenemos una responsabilidad ante las autoridades escolares y ante los padres de familia de cuidar de ellos y su desarrollo y formación. No están ellos al servicio de nosotros, nosotros estamos a su servicio.
A manera de analogía, les quiero compartir un relato que me encanta y que espero además de ser de su agrado, cumpla con la misión de clarificar lo que he querido decir:


Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj
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Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan —no lo saben, lo terrible es que no lo saben—, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.
Julio Cortázar.

sábado, 8 de mayo de 2010

Mi profesión y mi práctica docente

La investigación y la vida de los hospitales poco tienen que ver con ir a la escuela con una clase preparada (o imitada de aquél profesor o maestra que dejó huella en nosotros) y atender las expectativas de 50 adolescentes desmotivados y desinteresados en el estudio.
Mi labor como docente empezó por necesidades del plantel en el que inicié. Uno de mis maestros, que era director del CBTis 228 me pidió que le ayudara a cubrir la clase de biología ya que uno de sus maestros habría de ausentarse por algunos meses. Me encontraba estudiando el segundo semestre de la carrera de Ingeniería Química pero acepté. Un par de problemas personales muy fuertes me alejaron del estudio y me quedé en la docencia ya por 21 años (actualmente estoy estudiando la licenciatura en Filosofía). En mi familia la mayoría de mis tíos maternos y mi mamá han sido maestros de educación primaria por lo que yo decía que jamás sería maestra. Lejos estaba de conocer mi futuro y no me arrepiento. No creo tener la paciencia necesaria para ser maestro de primaria pero trabajar en el nivel medio superior es energizante, es enriquecedor en todo momento, ya sea por lo que se aprende de las nuevas generaciones como de la convivencia con los demás compañeros cuyas profesiones son todo un arcoiris. Pero lo mejor son todas las ssatisfacciones que se lleva uno cada fin de semestre, de actividad o en cada charla con los alumnos.
Siempre he sido muy inquieta y lo mismo he participado como asesor para los concursos académicos en Química como en los de arte y cultura en el área de Escritura documental, donde conseguimos excelentes lugares. Me gusta mucho escribir (quizá ya lo notaron, jeje) pero extraño el trabajo de laboratorio en el hospital a pesar de haber pasado tanto tiempo y habiendo sido apenas auiliar.
Lo único que me enoja del ser docente es la falta de compromiso de las autoridades para con la educación y el trabajo de los maestros que sí nos preocupamos. Falta de apoyos y otras pequeñeces con las que se puede vivir. Ah, y no olvido el que conviertan los nuevos proyectos en papeles y más papeles y de la realidad... ¿quién se acuerda?

Los saberes de mis estudiantes


Una charla amena en un ambiente distinto. Los muchachos fueron llegando poco a poco, comentando, enviando mensajes por sus teléfonos celulares o buscando dónde ponerse cómodos. Nos reunimos como siempre a empezar la sesión del taller de escritura. Las amigas que nunca faltan, ese par... llegaron primero y una de ellas me pedía que la dejara acompañarnos en la visita que haremos a una exposición literaria. De hecho ella no es parte del taller pero siempre está con nosotros.
En ese ambiente de camaradería, muy distinto al salón de clase, es que hablamos de toda clase de cosas... o las escribimos. Y se me ocurrió preguntarles para qué usan ellos la internet igual que lo hice con el resto de mis alumnos. Lo que respondieron fue lo siguiente:
Como espacio social ellos acceden:
Desde la creación de páginas propias donde mostrarse como les gusta que los vean los demás hasta conocer nuevos amigos, entablar nuevas relaciones, hacer el papel de cupidos para los amigos y amigas, etc. Hay quienes hacen música o intentan hacer la música que les gusta mediante el uso de programas para tal fin. Muchos de ellos compran tecnología por internet porque dicen que es más barato y seguro. Saben buscar información para satisfacer casi todas sus necesidades. Comentan que hay quienes no les tienen confianza si los ven mucho tiempo en internet frente a la computadora pero lo consideran mejor a andar en el peligro de las calles además que no lo utilizan con fines negativos. Para nosotros los adultos no es algo muy positivo.
Los jóvenes de hoy hacen muchas de las cosas que hicimos nosotros pero de manera virtual: envían tarjetas de felicitación, cartas de amor, conocen personas, hacen y dejan de hacer novios, se reunen para hacer tareas, hablan mediante toda clase de mensajes de lo que sienten, de lo que les gusta. Viven en un mundo que nosotros apenas imaginamos.
Como reservorio diríamos de la internet que:
No todos mis alumnos tienen acceso a internet o ni siquiera a una computadora en casa por pertenecer a un medio socioeconómico muy bajo. El 80% de mis alumnos utiliza internet y de ese porcentaje, un 75.6% lo hace para descargar música, intercambiar fotos y videos, conservar datos de amigos, cometarios, etc. Para ellos internet es algo así como un diario personal o un escondite secreto ya que ahí guardan lo que más les gusta y obtienen lo que no pueden comprar y conservar en forma material. El resto, un 24.4% lo utiliza para obtener información para sus tareas y trabajos escolares, para enviar solicitudes de empleo, etc.
Para aprovechar todos esos saberes de los estudiantes, destacando que ellos nos llevan mucha ventaja si de tecnología hablamos, está por demás mencionar que ellos pueden realizar lo que les pidamos. Diseñando WebQuest, Creando escenarios virtuales que apoyen en la solución del ausentismo escolar, la reprobación (internet puede ser una herramienta útil para retroalimentar, autoevaluar, etc.). Podemos crear un sin fin de materiales didácticos interactivos. Aquellos alumnos que son renuentes a participar en clase, pueden ser atendidos por sus compañeros quienes se convierten en monitores.
Podemos aumentar la comunicación con los muchachos a través de correos electrónicos, salas de chat, exclusivas de una materia, crear blogs y todo lo que la imaginación y los conocimientos de alumnos y maestros puedan dar.
No faltó quien propuso que el periódico escolar fuera digital.
Adelante!

jueves, 6 de mayo de 2010

De pinta.

Camino al parque compré un diario para sentarme a leer y beber mi expreso. No leí. No bebí... Una paloma a mi lado, en la banca... ¡Leía su diario y bebía un expreso humeante! Me levanté despacio y me fuí a la escuela, había bebido bastante café toda la mañana.
Norma.

Siempre imaginè que el paraìso serìa algùn tipo de biblioteca.


J. L. Borges